Hace poco leía un artículo que exponía una teoría científica que hablaba de que se han podido encontrar rastros de que una civilización alienígena extraterrestre está construyendo una megaestructura alrededor de una estrella de un tamaño colosal, en lo que supone una obra de ingeniería sin precedentes en comparación con lo que se hace en nuestro mundo.
Cierto o no, y mientras esperamos si eso puede ser verdad, aquí en la tierra todavía podemos ver y oír obras de ingeniería de gran precisión, que nada tienen que envidiar a las de una cultura extraterrestre y que, lo más importante, son capaces de conmover a las personas. Me estoy refiriendo al concierto que Havalina ofrecieron este viernes en la Sala Pícaro de Toledo.
Una actuación en la que el grupo fue capaz de encajar al milímetro, en una sala que se les quedó pequeña musicalmente hablando, una ingeniería sonora con sonidos desgarradores --de guitarras distorsionadas y una gran contundencia en la sección rítmica-- a los que les costaba quedarse agarrados a cuatro paredes y no expandirse al aire libre.
Pero Havalina consiguieron con gran precisión contener su sonido en un cubículo pese al riesgo de destrozar sus cimientos. Así, con muy pocos momentos de tranquilidad --'Ulmo' fue de los pocos--, 'Cristales rotos sobre el asfalto mojado' abrió el fuego y con ello la presentación durante la noche toledana de su último disco, 'Islas de Cemento'.
Con muchos momentos cumbre como esa forma en la que unieron 'Islas de Cemento' con 'Imperfección' en una sola canción que parecía que no tenía fin, escuchar 'Un reloj de pulsera con la esfera roja', 'Dónde' y 'Luces' seguidas también supuso uno de las mejores partes de este concierto. A ello se unió la interpretación de grandes hits de sus discos anteriores como la grandísima 'Incursiones', 'La Antártida Empieza Aquí' o el trallazo de 'Viaje al Sol'.
Un recuerdo a otros discos de la banda que se mantuvo en los bises con 'Sueños de Esquimal' y 'Mamut' --con interpretación entre el público incluida-- y que dieron paso al un final distorsionado y retorcido al máximo.
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sábado, 24 de octubre de 2015
martes, 3 de marzo de 2015
Crónica: Sesión de folk-pop y rock con Kenedy y Maiora Tibi
El pasado fin de semana de conciertos en Toledo concluía en la Sala Pícaro con Kenedy y Maiora Tibi el sábado. Está bien que una ciudad como esta uno pueda gastarse solamente diez euros, aunque solo se lo pueda permitir de vez en cuando, para ver el viernes a Ed Wood Lovers y Marciano Total y el sábado a los ya mencionados grupos y disfrutar de algo de música en directo.
Abrió la noche la banda sevillana Kenedy en un set acústico para esta ocasión protagonizado por su cantante Iñigo Laspiur. Poco a poco fue desgranando canciones de su último disco 'Guts' que brillaron con gran intensidad en momentos como 'Two'. También destaco la interpretación de 'Some Tales' del EP del grupo llamado 2013.
Música pop-folk con un toque de rock meloso que les emparenta con U2 en una ocasiones o, por decir alguien más cercano, Mumford & Sosns. En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que quedaron ganas de ver a la banda al completo para poder disfrutar de lo que parece, con una escucha rápida de su discografía, una música más grandilocuente.
Siguieron poco después Maiora Tibi. El grupo de Toledo en el que confluyen multitud de influencias que van desde la música sixties inglesa al rock de los 70 estadounidense pasando por el grunge e incluso el brip-pop. Así, por el Pícaro resonaron en la música de los toledanos algo de The Doors, las bases rítmicas de Nirvana, la voz de Noel Gallagher y una pizca de Kasabian.
Pero es precisamente este mar de influencias en el que se pierde Maiora Tibi el que acaba convirtiéndose en uno de sus defectos y no precisamente una virtud. No obstante, desde aquí creo encarecidamente que la banda tiene futuro porque tocan muy bien en directo, su guitarrista es un virtuoso y a su cantante le sobra actitud. Solamente les falta encontrar el rumbo y sonar a ellos mismos y un poco menos al resto.
Abrió la noche la banda sevillana Kenedy en un set acústico para esta ocasión protagonizado por su cantante Iñigo Laspiur. Poco a poco fue desgranando canciones de su último disco 'Guts' que brillaron con gran intensidad en momentos como 'Two'. También destaco la interpretación de 'Some Tales' del EP del grupo llamado 2013.
Música pop-folk con un toque de rock meloso que les emparenta con U2 en una ocasiones o, por decir alguien más cercano, Mumford & Sosns. En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que quedaron ganas de ver a la banda al completo para poder disfrutar de lo que parece, con una escucha rápida de su discografía, una música más grandilocuente.
Siguieron poco después Maiora Tibi. El grupo de Toledo en el que confluyen multitud de influencias que van desde la música sixties inglesa al rock de los 70 estadounidense pasando por el grunge e incluso el brip-pop. Así, por el Pícaro resonaron en la música de los toledanos algo de The Doors, las bases rítmicas de Nirvana, la voz de Noel Gallagher y una pizca de Kasabian.
Pero es precisamente este mar de influencias en el que se pierde Maiora Tibi el que acaba convirtiéndose en uno de sus defectos y no precisamente una virtud. No obstante, desde aquí creo encarecidamente que la banda tiene futuro porque tocan muy bien en directo, su guitarrista es un virtuoso y a su cantante le sobra actitud. Solamente les falta encontrar el rumbo y sonar a ellos mismos y un poco menos al resto.
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